La vida como un largo camino se disfruta más cuando recorremos la senda acompañados, es decir en una travesía familiar. A diferencia de la mayoría de los animales, el ser humano necesita de sus congéneres desde el mismo instante en que nace, por no decir que desde el mismo momento de la concepción. Inicialmente, sobrevivimos a la naturaleza y a nuestra fragilidad gracias a los lazos protectores de otros humanos que generalmente son nuestros familiares, comienza así nuestra travesía familiar. Crecemos y mediante los procesos de socialización hacemos amigos y amigas, buscamos alianzas de acuerdo a nuestras circunstancias, intereses y proyectos. Luego, puede que descubramos nuestra media naranja en el camino y emprendemos un nuevo recorrido, continuamos la travesía familiar. De la familia venimos y a la familia vamos, en esa dinámica se suceden alegrías, tristezas, éxitos, dificultades y el hecho de saber que marchamos en familia dota de sentido nuestras vidas, no en vano un viejo adagio dice: que el desierto se cruza en caravana.
Amigas y amigos aquí encontraran nuestras experiencias de vida familiar vistas a luz de la metáfora del movimiento a lo largo de la vida, es decir de la travesía. Por supuesto que en esa gran metáfora los viajes y la diversión son parte privilegiada del recorrido.
Bienvenidas y bienvenidos abordo!
